Para laico amigoniano

Ingresado Por bartolome.buigues

Nuestra vocación bautismal implica un crecimiento constante por el que cada uno, despojándose de sus egoísmos, vaya alcanzando, a ejemplo de Cristo, la madurez en el amor.

Sintiéndonos los primeros responsables de nuestra propia formación, cada uno de nosotros se empeña activamente en ella. Guiado por el Espíritu, que le ilumina en la oración, y apoyado por la experiencia que le ofrece la vida y el apostolado, cada laico amigoniano, a través de la lectura y del estudio personal, va enriqueciendo el conocimiento de los contenidos de su vocación y los transmite, con sencillez y alegría, a los demás.

La comunidad que invita a compartir su vida y misión es el ambiente adecuado para la formación. Nos comprometemos en la construcción de la comunidad como primera exigencia para la formación. Una comunidad que acoge y acompaña a sus miembros y que vive en tensión de fidelidad al Carisma Amigoniano.

Asumimos el empeño de nuestro crecimiento espiritual y de la formación doctrinal, como una tarea continua y permanente que tenemos que desarrollar durante toda la vida. Damos especial cuidado a la formación inicial de cada uno de los llamados.

Se plantea para la formación un itinerario flexible susceptible de poder adaptarse y construir nuevos desarrollos en cada lugar y situación. Personalizado, atento al proceso personal que se realiza en cada persona y cada comunidad. Pretende provocar experien­cias vitales signifi­cativas en el clima de encuentro personal y acogida gratuita que facilita la comunidad. Se respeta el protagonismo de los distintos miembros y de cada comunidad. Los acompañantes deben tener gran claridad en las líneas de fondo, en el horizonte y los objetivos del proceso. Ser expertos para poder buscar el camino más adecuado para cada comunidad. La concepción abierta del proceso no impide, sino que refuerza, la necesidad de establecer algunas etapas en el itinerario:

Sensibilización: Sensibilizar a los laicos del entorno a través del testimonio de fe y el compromiso con los pobres, la propuesta – invitación a participar en la comunidad de Cooperadores Amigonianos, la acogida afable en ella y la invitación a realizar una búsqueda personal de sentido.

Fundamentación: Fundamentar y personalizar la fe a través de  un itinerario formativo de inspiración  catecumenal adaptado a la realidad de esta comunidad de Cooperadores Amigonianos.

Identificación: Identificarse progresivamente con el Carisma Amigoniano, de tal forma que se refuerce en los miembros la fundamentación en su vida de fe y se preparen para realizar el Compromiso con la Asociación.

Consolidación: Consolidar la opción que el Cooperador ha realizado con el Compromiso y acompañarlo en los primeros años hacia una opción más total y definitiva con la Asociación.

Formación permanente: no es una estructura formativa, ni una etapa provisional, tampoco una fase ulterior a la inicial, es un principio organizador que orienta la formación de toda la vida.