La formación

Ingresado Por bartolome.buigues

¿Qué es la formación?

La formación es la respuesta responsable del cristiano, interpelado en su libertad por la llamada de Dios, a crecer, a madurar, a dar fruto. Se orienta al desarrollo integral de la propia personalidad humana a la luz de Cristo, que nos revela lo que significa ser verdaderamente hombre, hasta alcanzar la madurez en el amor.

Se trata de asimilar en espíritu de fe y de oración y en colaboración y comunión con los hermanos, las características peculiares de la espiritualidad Amigoniana. Este permanente crecimiento en el ideal de vida cristiana y amigoniana es garantía de autenticidad dentro de la iglesia, junto con los otros hermanos de la Familia Amigoniana.

¿Por qué la formación?

 Las motivaciones fundamentales para la formación son:

  •  Nuestra condición humana siempre en construcción, que demanda un trabajo constante para crecer.
  • Los desafíos que nos lanza un mundo que cambia a una velocidad acelerada. Los signos del Espíritu…
  • La fidelidad al Señor como algo dinámico y progresivo.
  • La responsabilidad que tenemos como depositarios de un Carisma de cara a su continuidad en la Iglesia.
  • Exigencia para una participación adulta en la Iglesia.
  • La responsabilidad que tenemos de renovarnos por coherencia personal y ante los hermanos de la propia comunidad con los que estamos llamados a crecer.

 Criterios

  1. La formación debe ser integral, se dirige al hombre entero y en todas sus dimensiones.
  2. La formación debe ser progresiva. Se estructura en un itinerario compuesto por distintas etapas.
  3. La formación debe ser continua y permanente como exigencia de fidelidad al Señor y a la sociedad
  4. Formarse para la vida y misión en el mundo, insertos en la realidad que nos toca vivir.
  5. El ámbito más importante de la formación es la vida diaria y la actitud reflexiva y coherente en ella.
  6. Los espacios formativos que ofrecen las comunidades son el soporte fundamental para la formación.
  7. Después de lo anterior, hay que aprovechar las ofertas formativas del entorno en cursos, encuentros, libros…
  8. Es importante la animación de los formadores y responsables de comunidades.

Dimensiones de la formación

 Dimensión humana.

Dimensión cristiana.

Dimensión amigoniana.

Agentes y ámbitos de la formación

 La formación encuentra su raíz y su fuerza en Dios como gran educador de su pueblo. Se concibe la formación, por tanto, como un camino de conversión en apertura al Señor para estar más dispuestos a discernir su designio de amor sobre nuestra vida.

 Cada persona es la primera responsable y protagonista de su propia formación.

La Iglesia está llamada a tomar parte en la acción educadora divina. Las pequeñas comunidades eclesiales son una ayuda notable en la formación de los cristianos.

La Comunidad de Religiosa o Laical Amigoniana es el ambiente adecuado para la formación. Una comunidad que vive, en dinámica de fidelidad, el Carisma Amigoniano, acoge y acompaña a sus miembros. Es importante en ella la labor de los responsables de la formación.

 Otros agentes y ámbitos para la formación son: la familia cristiana, escuelas y universidades católicas, las asociaciones y los movimientos…